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EL METRO DE LIMA: CONVERTIR UNA GRAN PROMESA EN UNA RUTA POSIBLE

Aurelio Pastor Validivieso

Socio fundador de Aurelio Pastor & Abogados

En su mensaje del 28 de julio, la presidenta de la República anunció una meta que
merece respaldo: completar la Red Básica del Metro de Lima y Callao, culminando la
Línea 2 e impulsando las líneas 3, 4, 5 y 6. No se trata de reducir esa ambición. Lima
necesita una visión grande para superar un sistema de transporte que consume tiempo,
productividad y calidad de vida. El desafío consiste en convertir esa visión en una
estrategia posible.

La realidad obliga a ordenar los tiempos. Hoy, solo la Línea 1 funciona íntegramente; la
Línea 2, iniciada en 2014, opera únicamente en un tramo inicial y su culminación y
entrada en operación total se estima para el 2031. Las líneas 3 y 4 cuentan con estudios
de preinversión, pero todavía requieren Estudios Definitivos de Ingeniería,
expropiaciones y liberación de interferencias. Las líneas 5 y 6 aún carecen de estudios
técnicos.

Por eso, respaldar el anuncio presidencial exige darle contenido realista. “Ejecutar” toda
la red durante este gobierno no debería significar necesariamente terminar físicamente
cada línea —algo materialmente improbable—, sino poner en marcha un proceso
integral, financiado e irreversible. Debe distinguirse qué obras pueden concluirse, cuáles
pueden iniciarse y qué proyectos deben quedar técnicamente listos para continuar.
La hoja de ruta puede ser clara: concluir la Línea 2 y su ramal al aeropuerto; preparar y
ejecutar la ampliación de la Línea 1 hacia Lurín; desarrollar los estudios definitivos,
expropiaciones e interferencias de la Línea 3; y aprobar los estudios de preinversión y
trazos de las líneas 5 y 6.


Dentro de ese esfuerzo integral, la Línea 4 requiere un impulso especial, no para
desplazar a las demás, sino por su ubicación estratégica. Su recorrido conectaría
directamente con el centro financiero de San Isidro, uno de los mayores polos de
atracción de viajes laborales de Lima, y se integraría con el tramo hacia el aeropuerto y
el Callao. Por ello, debería concluirse prontamente su Estudio Definitivo de Ingeniería,
resolverse las interferencias y expropiaciones, asegurar su financiamiento e iniciar obras
cuanto antes, evaluando incluso completar durante el quinquenio un tramo central
operativo.

También es urgente compatibilizar los trazos de toda la red con las obras viales
proyectadas por la Municipalidad de Lima. De lo contrario, podrían ejecutarse
infraestructuras superpuestas que luego dificulten o encarezcan el metro.


La promesa presidencial puede convertirse así en una verdadera política de Estado. No
se trata de decir que no se puede, sino de organizar el esfuerzo nacional para que cada
línea avance con resultados concretos y sostenibles.

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